El privilegio de ser perro

Hace tres años vi en la televisión una entrevista a Juan Diego Botto con motivo del estreno de una obra de teatro que él mismo dirigió, titulada El privilegio de ser perro. Si no recuerdo mal, en la entrevista Botto comentó que el título de la obra se lo sugirió una escena que vio en un parque: una persona que paseaba por allí vio cómo un vagabundo apagaba un cigarrillo en el lomo de su perro. Entonces, el transeúnte empezó a reprenderle y acabó dándole una paliza al vagabundo. La gente que pasaba por allí, que veía la paliza que le estaba propinando y desconocía por qué se la estaba propinando, no hizo nada por evitarla. Botto reflexionaba en su obra de teatro sobre cómo habíamos llegado a crear una sociedad deshumanizada, donde no toleramos que maltraten a un perro pero no nos importa ver cómo apalean a una persona.

Hoy he recordado todo esto cuando un amigo me ha enviado una noticia sobre la historia de una perra encontrada en un vertedero iraquí que ha sido adoptada por una soldado estadounidense. No sólo hay una organización dedicada exclusivamente a salvar perros de las guerras de Afganistán e Iraq, no sólo se ha organizado una campaña de firmas en Internet para pedir que se permita el viaje de la perra a Estados Unidos, sino que los medios de comunicación de este país llevan semanas dándole el máximo interés al tema. Lamentablemente, las noticias que les llegan de Iraq sobre las víctimas humanas del conflicto (unos 25 millones de civiles, sin contar los muertos) no son importantes para ellos.

[P.D. Me comenta mi padre que ya en la Guerra Civil española una organización inglesa intentó evacuar perros y gatos de Madrid. Al parecer, las autoridades de la República les explicaron que en aquel momento, el hambre hacía que estos animales solieran acabar al puchero]

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4 respuestas a El privilegio de ser perro

  1. Jan de Jarl dijo:

    La verdad es que la perra es bonita y tiene cara de buena.

  2. jaka dijo:

    en mi trabajo (veterinaria) tengo que aguantar muchos comentarios del tipo “yo es que quiero más a mi perro que a las personas” o “lo estoy pasando peor con la enfermedad de mi perro que con la de mi hijo”…ante esto tan solo puedo callar y luego curarme las yagas autoinfringidas en la lengua. Personalmente aborrezco este tipo de tendencia animalista, del mismo modo que me indigna el maltrato animal, creo que hay que respetarlos como seres vivos que son pero ya se sabe lo que pasa siempre con los “extremos”.
    Respecto a que las noticias en EEUU le dediquen tanto tiempo al tema, me parece que es una manera como cualquier otra de desviar la atención.
    un beso

  3. blogentrelineas dijo:

    ¡Pero qué bien dicho, Jaka! Estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Otro beso para ti.

  4. Vicente dijo:

    La vergüenza de los horrores que el hombre comente sobre el hombre es insoportable, pero por lo menos que no sufran también los animales nuestras estúpidas guerras. Otro cantar son los designios de los medios de comunicación.
    Me llama la atención que Juan Diego Botto habiendo presenciado toda la escena sea otro de los espectadores que no hizo nada por evitar la paliza al vagabundo.

    Un abrazo chaval.

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